jueves, 9 de septiembre de 2010


QUERER TU SALUD ES QUERERTE A TI
Casi todas las mañanas nos ponemos frente al espejo y en un acto casi automático lo que hacemos es “arreglarnos” frente a el; tratamos de lucir bien y de ir a realizar nuestras labores diarias casi sin darnos cuenta que ese espejo muchas veces no refleja nuestra realidad.
Tener una buena salud es no solo irradiarla sino sentirla; todo quizás parte de la Armonía corporal; es decir, que vernos bien es tratar también de reflejarlo; algunas personas se sienten felices porque siempre andan diciendo que no les importa su exterior y que son los populares “gorditos Felices”; pero en realidad…….. ¿Esta condición humana existe?
Pues no, yo creo que no existe aquella persona que diga que es un gordito feliz; muy por el contrario, enmascaran muchas veces esa impotencia de no poder estar bien con actitudes que lo único que hacen es hacerlos entrar en un circulo vicioso de autoagresión alimentaria.

Después de tantos años en mi labor como médico lo que si me he dado cuenta es que una persona cuando logra sus metas con el peso no solo se siente bien por fuera sino que experimenta una salud radiante y es allí cuando se siente realmente feliz, es por ello que ese antiguo dicho yo lo he cambiado por: “ahora ya no soy un gordito feliz, tengo una salud feliz”.

Pero quizás es duro hablar de gordura ya que los parámetros biométricos han variado mucho en los últimos años y el Índice de Masa corporal ha quedado solo como un parámetro referencial en cuanto a armonía corporal. El porcentaje de grasa corporal, los perfiles lipídicos, los estilos de alimentarnos y el grado de sedentarismo han venido hoy en día a reemplazar a un solo número dentro de la Biometría clínica que es el índice de masa corporal; ya no interesa estar delgado, hoy lo que mas nos interesa es estar saludables.
Es por ello que una evaluación clínica debe llevarse a cabo con regularidad por nuestro médico; es él quien debe darnos las pautas adecuadas no solo para llevar mejores estilos de vida, sino que además es el encargado de cuidar nuestra salud básicamente con la “prevención”.

Cuando tenemos a nuestros hijos siempre nos encargamos de ver su evolución y desarrollo, mes a mes acudimos al pediatra para que en el consultorio llamado ”niño sano” se nos diga precisamente los avances en cuanto a desarrollo psicomotor, peso y talla de acuerdo a su edad…….. ¿Pero donde es que se rompe esa cadena de cuidado? Pues, cuando dejamos de tener ese control periódico y solo acudimos al Pediatra cuando nuestro niño ya enfermó. Es ese momento en que solo vemos a nuestro Médico como el curador de nuestras enfermedades y ya no como el preventivo de ellas.

Al igual que en nuestra vida adulta pues solo acudimos al Médico cuando tenemos algún mal; hay mucha gente inclusive que se jacta de nunca ir a un Médico porque nunca se enferma; pues nada mas falso, porque en la mayoría de casos esa persona acude al médico cuando ya es muy tarde o cuando ya hay algo que quizás no tiene retroceso.

Como Médico siempre le pregunto a los Pacientes tres cosas:

comes a tus horas?
crees que comes saludable?
crees que no eres sedentario?
Aunque parezca paradójico, todos mis pacientes responden a las tres preguntas con un rotundo “si”. Pues a estos es a los que generalmente encontramos más enfermos, pues creen que comer a sus horas en no tomar desayuno, comer algo ligero en el almuerzo y comer copiosamente en la noche.

A esto le sumamos que comen comida rápida con abundante grasa, no conocen las verduras ni las frutas ni siquiera por Internet, ya que para ellos eso es comida inútil.

Asimismo pasan más de 8 a 10 horas sentados en una oficina y al llegar a casa se sientan frente a una computadora por un lado y un televisor por el otro.

Este es el típico paciente propenso a la obesidad, colesterolemia, hipertensión y aunque parezca exagerado a nuestro enemigo “el cáncer”.
Suena muy exagerado quizás, pero realmente nos hemos puesto a pensar que es tener “un estilo de vida saludable” y lo peor de todo” ¿quien es el más indicado para recomendárnosla?”.

Pues en resumen es nuestro médico quien debe recomendarnos esos parámetros a llevar; poner nuestra salud en cualquier personaje pintoresco que deambula por ahí podría llevarnos por un camino equivocado, desde chamanes, sanadores, hueseros, vendedores de batidos prodigiosos y naturistas que venden remedios milagrosos por televisión son un riesgo realmente para nuestra salud más que la solución.

Asimismo estar bien informados es imprescindible hoy en día ya que cualquier persona puede escribir un libro y hablar cualquier tontería “revolucionaria” en la alimentación, como si la alimentación hoy en día estuviera en el mismo avance tecnológico que una computadora. El ejemplo más claro es el periodista y columnista norteamericano Kevin Trudeau que de alimentación y nutrición no sabe absolutamente nada y escribió un libro “the weight loss cure” y es el ejemplo mas claro que las personas leen cualquier cosa y es un negocio escribir libros con teorías trasnochadas dichas con gran convicción. Este mismo columnista ha escrito libros para tener una mejor memoria, tener una vida saludable, cúrese en forma natural, etc. Pues él ha encontrado en escribir una buena fuente de dinero.

Revisando en las librerías no solo nos daremos cuenta que casi el 80% de autores no tiene la mas mínima instrucción médica ni en salud y venden best Sellers de Nutrición, dieta, antidieta y miles de títulos adaptándose a los tiempos; sin ir muy lejos en el Perú ya se esta volviendo común ver el mismo estilo de generar dinero escribiendo cualquier tontería, últimamente hay un escritor llamado medico naturista que ha descubierto por obra y gracia del Espíritu Santo que el ser humano debe comer pescado???...............bueno eso mi abuela también lo sabia y se perdió de escribir su propio libro.

No es mi propósito hablar de aquellas personas que han encontrado la forma de ganarse la vida escribiendo “cuentos alimentarios”; pero si es importante que las personas tomen conciencia de que el llevar un estilo de vida saludable no depende de un libro sino de tomar medidas con nuestra alimentación y nuestro entorno social, mejorar no solo las condiciones externas sino internas.

Controlar nuestra salud no es un juego de niños, es mas bien una responsabilidad muy grande, pongámosla en manos de gente conocedora; acudamos con regularidad a nuestro médico, conversemos con el y aclaremos nuestras dudas........ Así que la próxima vez que nos veamos al espejo para arreglarnos, mirémonos a los ojos y preguntémonos……………….¿Qué estoy haciendo por verme mejor por dentro también?

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